Norma para Sistemas de Gestión de la Calidad.
Después de varias versiones de la norma para Sistemas de Gestión de la Calidad, desde 1986 a la del 2015, es momento de evaluar lo que está pasando con las certificaciones para conocer si ha existido un crecimiento o bien si éstas han disminuido.
Según el reporte publicado por la International Organization for Standarization , conocida como ISO, nos encontramos que hay un decrecimiento mundial en el número de certificaciones de los Sistemas de Gestión de Calidad con base a la norma ISO 9001.
El dato corresponde al 2017, pues los reportes del año anterior son publicados en el mes de setiembre, fecha en que estaremos recibiendo los datos del 2018. También se publican certificaciones en otra serie de normas como la ISO 14001 para el ambiente, pero se salen del propósito de nuestro blog relacionado con la calidad.
¿Qué está pasando?

Desde que se publican las estadísticas en 1993 hasta la fecha, las certificaciones han venido aumentando, no obstante, se observa un periodo de estancamiento del 2010 a la fecha, el cual veremos en detalle.

Luego de la publicación de la versión del 2008, las certificaciones se reducen, hay un ligero repunte del 2011 al 2015 y con la publicación de la versión del 2015, se nota el incremento en 2016, pero cae en el 2017.

Se observa que el 42% de las certificaciones son con base a la nueva versión de la norma 9001: 2015 y aún queda un 58% de certificaciones con la versión del 2008, no se puede saber si las más de 600.000 empresas certificadas en la norma anterior renovarán con la nueva versión.
De acuerdo con ese reporte en la mayoría de los países hubo un decrecimiento en el número de certificaciones de -49082 con la excepción de China, que más bien tuvo un aumento de 33297 certificaciones, si no fuera por eso, la diferencia contra el 2016 sería de -82379 certificaciones menos. En términos generales, en el mundo la reducción del número de certificaciones fue de un 14%.

En el área de Norteamérica (Canadá, USA y México), se redujo en un 14% de las certificaciones, con excepción de México que más bien aumentó, pero USA tuvo una fuerte disminución.

En Sur América, encontramos que la reducción fue del 13% con la excepción de Perú que más bien incrementó la cantidad de certificaciones. Venezuela tiene la caída más fuerte.

En Centroamérica, la disminución total es tan solo del 3% pues países como Costa Rica, Panamá y Nicaragua incrementaron la cantidad de certificaciones en 29, que no compensan las 67 perdidas en los otros países.

En el Caribe la reducción fue del 24%, una de las más altas, a pesar del aumento de en algunas Islas, pero sorprende la caída en Cuba, siempre muy ligada a estos temas de calidad y metrología.

En Europa la disminución es del 14%, en donde Italia, el país europeo con mayor cantidad de certificaciones disminuyó fuertemente, e igual otros países como Alemania, Reino Unido y España.

Asia del Este y Pacífico tuvo un aumento del 7% por el incremento de China al igual que otra serie de países como Corea y Hong Kong, no obstante países como Japón y otros, si redujeron el número de certificaciones.

África tiene un decrecimiento del 16% no obstante Nigeria y Costa de Marfil tuvieron un aumento.

La zona del Este Medio también tuvo una caída del 11%, aunque algunos países aumentaron el número de certificaciones.
Por su parte vemos que cuatro de los sectores más grandes, disminuyeron un 18% la cantidad de certificaciones, siendo la construcción el sector con un decrecimiento más alto.
Metales básicos y productos metálicos fabricados (17%).
Equipos eléctricos y ópticos (13%).
Comercio mayorista y minorista; Reparaciones de vehículos, motocicletas y artículos del hogar (16%).
Construcción (25%).
Otras normas:
Adicional a la norma de calidad han surgido otra serie de normas también de relevancia a la que muchas empresas se han adherido y que han venido incrementando la cantidad de certificaciones como la ISO 14001, ISO 27001 etc. No obstante, el 68% de las certificaciones en Sistemas de Calidad es la más relevante. Las nuevas certificaciones no compensan las que se retiraron o no reportan.

Cuando se analizan los datos anteriores, se podría creer que no vale la pena continuar con el SGC, lo cual creemos sería un gran error, pues existen alternativas:
a) Si no tiene un SGC debe implementarlo tan pronto pueda, una cosa es no estar certificado y otra muy diferente no tener un Sistema de Gestión de la Calidad.
b) Si no tiene su SGC certificado es necesario que realice auditorías internas, luego puede solicitar a sus clientes una auditoría de segunda parte y cuando su sistema se muestre consolidado puede pedir auditoría de tercera parte, aunque no lo certifiquen, podría tener un costo menor.
c) Un SGC robusto es lo que importa, no tener un certificado colgado en la recepción de su empresa.
Las auditorías de segunda parte, las de sus clientes, es dinero en el bolsillo, ellos validarán si logra cumplir con sus requerimientos, no contra los de una u otra norma. Si confía en su sistema le seguirán comprando.
Al principio se consideró que con una certificación no serían necesarias las auditorías del cliente, no fue así, certificación y calidad no siempre estuvieron de la mano. Un auditor de tercera parte es un profesional experto en la norma, con amplia experiencia en su trabajo y debidamente acreditado en las competencias necesarias, pero no siempre conoce del proceso, ni del producto y a veces tampoco del negocio. Existen muy buenas excepciones de auditores y entes de certificación, hay que reconocerlo.
No tener o abandonar el sistema, no es opción, es lo mínimo con que debe contar una organización que desee sobrevivir en el mercado. Pero recuerde, es similar a su Sistema de Recursos Humanos, al Sistema Informático o mejor aún, a su Sistema Contable, basado en normas NIFF internacionalmente aceptadas y validadas en cada auditoria externa. Cada dictamen, generalmente con salvedad o limpio, dice que cumple con la normativa, pero no dice si el negocio va bien o mal, ni porqué no hay dinero para pagar la planilla. El sistema contable refleja fielmente la actividad de la empresa, no juzga su desempeño, salvo ciertas excepciones, por supuesto.
Conclusiones
*La norma se ha venido actualizando con cierta periodicidad, incorporando las recomendaciones de los Comité de Calidad conformado por expertos de los distintos países.
*La situación económica mundial no se encuentra en su mejor momento por lo que las empresas se ven obligadas a reducir gastos dentro de los cuales está los costos de capacitación de personal, la actualización de los auditores, y por supuesto, pagar los costos de las auditorias de re certificación y actualización de la versión de la norma.
*La cantidad de certificaciones ha decrecido en la mayoría de los países principalmente del 2017 con respecto al 2016, salvo la excepción de China que más bien viene creciendo. Eso se entiende por la cantidad de empresas que existen en ese país y la otra es por ser reconocida como la “fábrica” del mundo.
*La última versión de la norma 9001 fue en el 2015 con un plazo para renovar la certificación en setiembre del 2017, esto debió generar un incremento de certificaciones, pero son más las que se mantienen con la versión anterior que con la nueva. Debemos esperar al reporte del 2018 que se publica en Setiembre del 2019 para ver si se mantiene o revierte la tendencia.
*Si llama la atención que países industrializados como Italia, Alemania, Japón, USA, estén reduciendo la cantidad de empresas certificadas.
*Analizando la cantidad de certificaciones según versión de la norma, la mayoría se mantiene en la versión del 2008, que podría implicar que no están renovando las certificaciones.
*Las causas para esta reducción pueden ser muchas y reflejar varias razones:
- Desencanto por ausencia de beneficios reales con la certificación.
- Empresas no certificadas con una calidad mucho mejor que las empresas certificadas.
- Muchos clientes B2B dejaron de confiar en la certificación y dejó de formar parte de los requisitos para considerarlo un proveedor aprobado.
- Algunos mantienen el Sistema de Gestión de la Calidad sin requerir certificación por madurez del sistema y manejo con recursos internos.
- La experiencia en la implementación de SGC dejó algunos sinsabores:
a. En ocasiones se implementa un SGC como algo ajeno al control de calidad. En lo personal creería que es una más de sus funciones.
b. Se crea una nueva función con el Gestor de Calidad como responsable del SGC y los encargados del proceso no tienen claro que les compete.
c. Ausencia de utilización del SGC como parte de la estrategia empresarial.
d. La Política de Calidad no se establece como el propósito estratégico. Parafraseando al Dr. Deming, la política debería ser “The aim of the System”.
e. Se establecen objetivos (el qué), sin que se determinen las iniciativas (el cómo).
f. Ausencia de la Planificación de la Calidad confundida con el Plan de Calidad.
g. Reuniones separadas para revisión de objetivos del SGC y para la Planificación Estratégica.
h. La norma ISO 9001, no se plantea con un propósito estratégico para competir. - i. Cansancio.
Finalmente, indiferentemente de sí las certificaciones aumentan o disminuyen, usted debe escoger lo que es mejor para su empresa, el suicidio empresarial no es opción recomendada.
Anexos: Para ver otra información en detalle solicitar a isoscorecard@gmail.com
Nota: aclaramos que este artículo corresponde a nuestra interpretación y opinión, no obstante, está sustentada totalmente en la información proporcionada por la International International Organization for Standardization, reconocida por su marca ISO.
Según la ultima publicación en Setiembre de 2019 se tienen los siguientes datos: https://www.globalstd.com/networks/blog/iso-survey-2018 o bien directamente en la página de la International Standarization Organization conocida como ISO: https://isotc.iso.org/livelink/livelink?func=ll&objId=18808772&objAction=browse&viewType=1
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